SOCIEDAD

Locos por el poder

Diego Armario | Sábado 04 de diciembre de 2021

Tomás Gómez, que fue Presidente del Partido Socialista de Madrid hasta que Pedro Sánchez decidió desalojarlo de malas maneras haciendo que Rafael Simancas, que ya por entonces era su chico de los recados cambiara las cerraduras de la sede para que no pudiese entrar, se ha despachado esta mañana a gusto en un artículo de opinión contra Jefe de lo que queda del Psoe, y lo ha hecho con estas palabras: “A Sánchez no le gusta la gente, concibe a las personas como un mal necesario”.

La frase tiene fuerza porque está cargada de resentimiento y algo de mala leche, pero sobre todo porque consigue convertir en una fotografía un concepto que tiene que ver con la patología de la locura.

La historia nos recuerda que hay gobernantes que enloquecen ensoberbecidos por el poder o cegados por el rechazo del principio de contradicción, que les permitiría reconocer sus errores.

Erasmo de Rotterdam, en su obra Elogio de la locura, llama locos a los tontos y si aceptamos esa conclusión literaria y hacemos un repaso por las filas de los partidos políticos representados en el parlamento no sería complicado establecer un paralelismo de las conductas de nuestros políticos con los síntomas de las patologías más comunes que admite la psiquiatría, y podríamos concluir sin temor a equivocaros que en la llamada clase política hay una serie de personas disfuncionales que serían declaradas inhábiles en cualquier otra actividad profesional que requiriese un equilibrio mental.

Esta afirmación no es gratuita ni pretende convertir en una boutade algo tan serio como son las enfermedades de la mente, porque no se debe frivolizar sobre este tipo de patologías que merecen una consideración médica y también social. Pero si algún profesional de la salud mental se atreviera a hacer un estudio de conducta sobre la bipolaridad de quienes en el ámbito de la política viven una doble realidad, llegaría a conclusiones tan interesantes como preocupantes.

Reconozco que es utópico pensar en un estudio como éste porque ninguno de ellos se prestaría a tumbarse en el sofá un López Ibor de nuestros días, pero gracias a que sus intervenciones públicas están al alcance de cualquiera que esté interesado en escribir una tesis sobre conductas atípicas de un universo transversal, un grupo de expertos podría firmar el libro negro de la locura en ese sector donde la inmunidad les protege de sus propios desmanes.

En ese caso descubriríamos que la psicopatía que le atribuye Tomás Gómez a Pedro Sánchez es más común de lo que parece.


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