NACIONAL

Casado y Abascal creen tener a Sánchez en un callejón sin salida

Raúl Heras | Miércoles 13 de octubre de 2021

Los dos pelean por el mismo espacio político y los dos quieren gobernar desde La Moncloa. Necesariamente juntos pero con el orden cambiado. Se necesitan y tienen un adversario común: el PSOE de Pedro Sánchez, al que tanto Pablo Casado como Santiago Abascal creen haber empujado a un callejón sin salda con los Presupuestos



El primero es la continuidad de la forma de ser de su partido, máximo ahora que, tras la Convención de Valencia, parece haber unidos las distintas corrientes dentro del PP. El segundo por la evidente necesidad de defender el territorio electoral conseguido y, de ser posible, superar a su vecino y rival en la obtención de votos. En más de una ocasión se han mostrado los dientes. Sin herirse de gravedad, eso sí. Tienen además un espejo en el que mirarse: el que refleja las intenciones que tuvieron sus predecesores reespecto al mismo adeversario común: el socialismo español.

Pablo Casado y Santiago Abascal que se han puesto de acuerdo para reeditar, con otros mimbres pero con la misma intención, la pinza que ya hicieron sobre el PSOE de Felipe González el PP de Aznar y la IU de Julio Anguita.

En aquellos años se trataba de que la formación heredera del PCE “pasara” a los socialistas y se convirtiera en la segunda fuerza política del país. Ahora, el líder del PP y el líder de Vox quieren forzar a Pedro Sánchez y los suyos para que le proporcionen al duo de la derecha, a través de unas elecciones generales anticipadas, los escasos votos en el Congreso que no parece que puedan conseguir sin el PNV, pero los vascos ya han pactado con todos y lo volverían a hacer si obtienen jugosos beneficios a cambio. La historia enseña mucho.

Se lo pide a las claras el secretario general de los populares, y no le va a la zaga su colega en Vox, que no tiene ningún problema en emplear la palabra ”traidor” al referirse al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, siempre bajo la acusación de haberse vendido a los nacionalistas.

Demasiado verbo y demasiados adjetivos para que sean verdad. Lo que sucede es que tanto a Casado como a Abascal les viene bien presentarse como los garantes de la estabilidad y el orden y el futuro económico de España. Se juegan su puesto en el ámbito de la derecha, con ventaja para el líder del PP, por ahora.
A través de los Presupuestos que se están terminando de pactar con Unidas Podemos y el resto de apoyos nacionalistas, desde Esquerra a Bildu, es el mecanismo que quieren utilizar para arrinconar - con Europa al fondo a Sánchez y sus vicepresidentas.y por lo que cada uno de ellos sacará o intentará sacar rentabilidad política.

Los tiempos para negociar se acaban y la Comisión de Von der Layen y el Banco Central de Lagarde piden papeles y actuaciones concretas, incluidos los “favores “ que tengan o quieran hacerse a los nacionalistas de todo signo. Encrucijada que se complica con las exigencias del principal socio de Gobierno, Unidas Podemos.

Todos los discursos en el hemiciclo del Congreso y en los medios de comunicación son pura operación electoral, una forma de encontrar un culpable, sean como sean los Presupuestos finalmente, y por ello cualquier aumento para los pensionistas, para los funcionarios, para los Ayuntamientos se ve como un despilfarro ... Sánchez no parece dispuesto a dejarse atrapar y vuelve a colocar a su oposición en el dilema de pensar en España o en sus intereses particulares, una vieja estrategia que, antes, se dirigía a una única puerta de salida: si no había Presupuestos, tenía que haber elecciones.

Ahora Casado y Abascal, con la reducida Arrimadas de compañía, ya ven las cuentas públicas como una “fuga política” del presidente dado que es difícil que Europa acepte el aumento del gasto sin un mayor aumento de los ingresos, lo que llevaría a mayores impuestos. Un callejón de difícil salida en el que creen haber atrapado al residente.


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