Raúl Heras

PP: elegir un líder provisional hasta 2020

Lunes 02 de julio de 2018
La ruleta del futuro del centro derecha español terminará de girar cuando el candidato que salga de este proceso urgente en el que le han metido con la moción de censura y su triunfo se enfrente a las urnas

Ocurra lo que ocurra el próximo día 5, gana quien gane el día 21 de julio en su Congreso extraordinario, sea mujer u hombre quien asuma el liderazgo del primer partido de España, lo que debe tener claro es que será un líder o lideresa provisional, que serán las próximas elecciones autonómicas, municipales y europeas las que darán o quitarán legitimidades. Y que la ruleta del futuro del centro derecha español terminará de girar cuando el candidato que salga de este proceso urgente en el que le han metido con la moción de censura y su triunfo se enfrente a las urnas. Será entonces y solo entonces cuando el Partido Popular comience de verdad a cambiar y a refundarse. Será en 2020 o unos meses antes, dependerá de lo que le digan las encuestas a Pedro Sánchez, que es quien tiene ahora la “bolita” electoral en sus manos.

Sea Cospedal, Santamaría o Casado quien se haga con las riendas del partido en base a los votos de los tres mil compromisarios que se van a reunir los días 20 y 21 de este mes, lo primero que tendrá que hacer es el consabido llamamiento a la unidad para dar paso a una nueva Ejecutiva. Si el vencedor es Casado podrá aprovechar parte de la actual, pero si son Cospedal o Santamaría los cambios serán más traumáticos. Y en todo caso no parece que Martínez Maíllo pueda seguir en su puesto de coordinador nacional y que la nueva secretaría general pase a estar en manos de la persona en la que la presidencia popular descargue la difícil, engorrosa y fundamental tarea de elegir primero miles de candidatos, y organizar más tarde una serie de elecciones en las que se decidirá si el PP ha elegido bien o mal.

En 14 Comunidades autónomas y mil ayuntamientos importantes sus actuales responsables del PP van a querer mantenerse y elegir entre sus fieles quienes les van a acompañar, en unas listas en las que el puesto va a ser esencial para mantenerse en algunos de los Parlamentos o gobiernos municipales, sabiendo todos ellos que van a sufrir un retroceso en el número de escaños y concejales. Ir en los primeros lugares se va a convertir en mil batallas internas y a un año vista el nuevo presidente del partido tendrá que pactar con sus iguales. No tiene tiempo para cambiar al partido de arriba a abajo, que es lo que necesitaría para consolidarse en el poder.

Con ese espíritu van a ir y a votar los compromisarios al Congreso del día 21, pensando en su inmediato futuro; y con esos intereses personales y grupales van a negociar sus votos. Por eso son tan importantes los movimientos y negociaciones que se van a producir a partir del jueves 5. Tan importantes como la propia elección de esos delegados en cada autonomía, y la diferencia que logren los tres candidatos principales entre ellos en ese primer combate. Si la distancia entre el primero y el segundo es muy grande puede que no haya sorpresas en la segunda vuelta, pero si esa diferencia de votos fuera pequeña no se puede descartar que los recelos personales y los deseos de castigar al de enfrente lleve a los perdedores a unir sus votos contra el ganador por puntos, y que lo que digan las urnas internas del cinco no den a un ganador del combate final, tan sólo al vencedor de un asalto.


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