NACIONAL

Rajoy pierde los nervios

Raúl Heras | Martes 24 de marzo de 2015

No se lo esperaba y con la sorpresa vinieron los nervios. Mariano Rajoy se sorprendió ante la extremada dureza de Pedro Sanchez en su primera intervención tras el discurso del presidente del Gobierno. Su sorpresa se acrecentó tras las replicas y pese a su gran experiencia parlamentaria ...



... se mostró dubitativo y hasta temeroso. El secretario general del PSOE se jugaba mucho en este su primer debate sobre el Estado de la Nación. Sus adversarios internos y externos le estaban esperando con las escopetas cargadas para devolverle el golpe de credibilidad y firmeza que había conseguido con la destitución de su compañero Tomás Gómez en Madrid. Sanchez lo sabía y se lanzó al cuello del presidente nada más comenzar su intervención. Muy duro, entró como una apisonadora arrollando cada una de las propuestas de Rajoy y las cifras que desde las doce de la mañana había lanzado el líder del PP y del ejecutivo sobre el hemiciclo.

Ha sido uno de los debates más duros y broncos que se recuerdan en el Congreso de los diputados. Los dos líderes de los dos grandes e históricos partidos se han masacrado pero mirando al exterior, a los otros dirigentes y otros partidos que no estaban en los escaños: Podemos y Ciudadanos. Pablo Iglesias y Albert Rivera sobrevolaron con sus propuestas y sus resultados en las encuestas. Muchas de las propuestas y las críticas que plantearon Rajoy y Sanchez sonaron con sus palabras a las que desde hace semanas vienen planteando los dirigentes de las otras dos fuerzas políticas que pueden convertirse en decisivas dentro de unos meses.

Las propuestas de Mariano Rajoy, si se convierten en realidades y no se quedan en meras formulaciones de cara a las urnas, serán muy bien recibidas. Todas ellas sonaron muy bien. Pueden cumplir con el objetivo de reanimar y relanzar la economía. Aquí el presidente del Gobierno estuvo bien. Tal vez demasiado optimista. Triunfalista en lo que aseguró había logrado su gobierno frente a la crisis, con una nueva y reiterada mención a la herencia recibida por el ultimo ejecutivo del PSOE.

Cuando le tocó intervenir, Pedro Sanchez negó una por una las virtudes de gestión que se había arrogado su rival y le reprochó haber empeorado todas las cifras que existían en el año 2011, cuando comenzó a gobernar cargado de esperanzas entre los ciudadanos. El líder del PSOE lo llevaba todo atado y bien atado, estudiado y bien estudiado, escrito y tan bien escrito que su réplica - y así se lo hizo saber el presiente - también la llevaba escrita, como si lo que fuera a decir Rajoy ya lo diera por descontado, o porque lo que quería decir no dependía de lo que dijera su oponente.

Faltan las intervenciones del resto de la oposición y las que, desde el exterior, harán, sin duda, tanto Pablo Iglesias como Albert Rivera e incluso Susana Díaz dada la inminencia de las elecciones en la Comunidad andaluza. De lo sucedido en el primer combate al que se ha asistido en el Congreso cabe confirmar que las próximas semanas y meses, con tantas citas con las urnas, van a ser de una gran dureza. Todos los protagonistas se juegan su futuro político: en marzo primero, en mayo después, en septiembre más tarde, y entre noviembre y febrero la explosión final de las elecciones generales. Ellos y nosotros vamos a llegar agotados.

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