ECONOMIA

Cada uno por su cuenta

José Manuel Pazos | Martes 30 de junio de 2026

El dólar en su nivel más fuerte en trece meses. El oro pierde la referencia de los 4.000 dólares y se aleja un 30% de su máximo histórico de enero. El bitcoin pierde los 60.000, su nivel más bajo desde 2024, arrastrado por el dólar fuerte y la misma expectativa de tipos altos que pesa sobre el resto de los activos de riesgo. Y el petróleo, cae hasta niveles previos al inicio del conflicto en Oriente Medio. Cuatro mercados, cada uno con su lectura, pero con el denominador común del temor a tipos más altos durante más tiempo.



MENOS GUÍA, MÁS RUIDO

Lo que llama la atención es que se muevan todos en la misma dirección. Que caiga el petróleo es deflacionista y debería de aliviar las expectativas de subidas de tipos, y sin embargo el mercado lo está leyendo al revés: menos riesgo geopolítico le da a la FED más margen para subir los tipos, y no menos motivo para hacerlo, de modo que algo que habría de rebajar expectativas, las refuerza. Y eso de la mano de un presidente nominado por Trump. Solo al final de la semana y tras un PCE algo más benigno de lo esperado, el mercado ha leído en la dirección "correcta" aunque sin despejar las dudas de fondo.

Durante años, el mercado ha operado con bancos centrales que les decían no solo qué iban a hacer, sino qué debían pensar. Así se anclaban las expectativas, se reducía la volatilidad y, sobre todo, se le ahorraba al mercado el trabajo de interpretar. El presidente de la FED detesta ese modelo: cree que el mercado, sin esa guía, habría endurecido las condiciones financieras antes, adelantando el trabajo que la Fed hizo tarde y mal. Puede que tenga razón.

El problema es que al retirar esa “muleta”, lo que resulta primero es una caída. Es lo que se ha visto esta semana. Pero esto es exactamente lo que cabía esperar. Sin guía el mercado vuelve a comportarse como antes de 2012, sobrerreaccionando y abandonando el escenario en cuanto llega el siguiente dato. No es un defecto de funcionamiento, es la consecuencia directa de esta nueva política. Quieren un mercado que reaccione a los datos y no a las palabras de la Fed. Lo que tienen, de momento, es un mercado sin hilo conductor, capaz de leer el petróleo como excusa para subir tipos y, dos días después, el PCE como excusa para no hacerlo.

LA PUT DE LA FED

Coincide esto con el fallecimiento a los 100 años de quien fue presidente de la Reserva Federal durante casi dos décadas y a quien se atribuyó la función de una PUT: “La Put de Greenspan” que siempre aparecía para poner un suelo a los mercados. ¿Desaparece ahora? ¿Qué activo servirá de referencia y a que strike? Todo apunta a que será la bolsa el activo, aunque el "strike" va a ser difícil de identificar. Mientras no se perfile, cada dato seguirá produciendo movimientos amplios, descoordinados, y revertidos con la misma facilidad con la que se inician.

Europa merece nota aparte. El euro ha caído a 1,135 dólares, y está lejos de los 1,20 que se descontaban, pero por la razón contraria a la que sube el dólar. El petróleo barato, produce en la eurozona el efecto opuesto: el BCE ve desinflarse la presión de precios, los PMI ya muestran contracción, y la probabilidad de una segunda subida este año ha caído del 50 al 20%. Mismos hechos, lecturas opuestas. La paradoja es que el mercado más vigilado del mundo —el americano— vive hoy la mayor incertidumbre, mientras que Europa, sin pretenderlo, puede ofrecer algo que escasea: previsibilidad. Y la previsibilidad, cuando falta en una parte, en la otra, se paga.


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