El hombre más rico del mundo, con 830.000 millones de dólares, controla los 15.000 espias que tiene en la órbita terrestre. Quince mil satélites que permiten la comunicación inmediata entre las fuerzas militares de Estados Unidos y los aliados que elija. Sin Starlink y su capacidad de llegar a las zonas más alejadas de los grandes centros de población, la guerra de Ucrania, por ejemplo, habría terminado en pocas semanas, tras la destrucción que hizo Rusia de toda su infraestructura terrestre de comunicaciones. La compañía de Elon Musk le proporcionó 50.000 terminales desde el espacio, lo que le permitió al Gobierno de Zelenski mantener a su ejército con capacidad de respuesta gracias a la información detallada de los movimientos del enemigo.
Con la incorporación de la Inteligencia Artificial a la toma de decisiones por parte de los “ejecutivos” empresariales y militares, tanto por la rapidez en tener todos los datos y variables posibles como por los servicios que proporciona a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos la red de satélites de Musk, la guerra en Iran confirma, tras los cuatro años de conflicto en Ucrania, que la forma de combatir ha cambiado para siempre y que tanto el escenario europeo como el de Oriente Medio son los “conejillos de Indias” para articular el poder global en el inmediato futuro.
Dos de cada tres satélites que orbitan alrededor de la Tierra pertenecen al dueño de Tesla y Starlink, que en su versión de Starshield proporciona al gobierno y al ejército norteamericano la versión más actualizada con cifrados de alto nivel y tecnología laser, un contrato de 1.800 millones de dólares que va destinado al cuerpo de Marines y las distintas agencias de inteligencia de Estados Unidos. Datos en tiempo real que no necesitan de una red terrestre y que, en la aplicación civil y comercial, obligarán a las compañías de telecomunicaciones a cambiar por completo sus proyectos de futuro si quieren mantenerse en el mercado global, algo que ya está haciendo TMobile, la compañía subsidiraria de Deustsche Telecom, con su oferta de conexión telefónica aunque se tenga el teléfono apagado y en los bolsillos.
El uso militar de esos 15.000 ojos - Musk quiere alcanzar los 30.000 en los próximos años - le permiten a Estados Unidos tener una ventaja en los escenarios bélicos y poder “matar” con enorme precisión objetivos humanos, tal y como ha hecho en Irán con la antigua cúpula religiosa y militar; y que si creemos las afirmaciones de Donald Trump servirán para que las fuerzas de élite de USA intenten conquistar la estratégica isla de Kharg y sus enormes depósitos de petróleo o desembarcar en el Estrecho de Ormuz para controlar la navegación de los grandes petroleros.