INTERNACIONAL

Trump quiere conquistar Ormuz para controlar las grandes rutas del comercio mundial

Raúl Heras | Jueves 26 de marzo de 2026

No despliegas dos portaviones, más de diez destructores, un número secreto de submarinos, además de los buques de apoyo, con aviones y helicopteros de combate, y el envio de 15.000 soldados de élite al Golfo Pérsico para negociar en Pakistan una paz de quince puntos. Las formas de actuar de Donald Trump, con sus desafios, sus ultimatum y su capacidad para de sentirse a sí mismo las veces que crea necesarias, forman parte del mismo engaño y de la ruta para conseguir los grandes objetivos de Estados Unidos, para el hoy y para el mañana.



No despliegas dos portaviones, más de diez destructores, un número secreto de submarinos, además de los buques de apoyo, con aviones y helicopteros de combate, y el envio de 15.000 soldados de élite al Golfo Pérsico para negociar en Pakistan una paz de quince puntos. Las formas de actuar de Donald Trump, con sus desafios, sus ultimatum y su capacidad para de sentirse a sí mismo las veces que crea necesarias, forman parte del mismo engaño y de la ruta para conseguir los grandes objetivos de Estados Unidos, para el hoy y para el mañana.

La conquista del Estrecho de Ormuz es parte de un plan más global y que tiene mucho que ver con Panama, con Groenlandia y con el estrecho de Kvarken, en el mar del Norte y que separa Suecia de Finlandia. Si controlas los Estrecho por los que navegan los grandes transportes de gas, petróleo y materias primas, controlas el mundo. Ese es el gran objetivo de Estados Unidos a través de la política de Trump, su Gobierno y sus dos asesores y negociadores de mayor confianza: su yerno y su amigo desde hace cuarenta años, Jared Kushner y Steve Witkoff. El Imperio quiere asegurar su futuro, y de paso aumentar el control de los países que le acompañan, como parte de una jugada de ajedrez en el que el rival en el tablero geopolítico es China.

Para asegurarse Ormuz necesita su presencia física en la U marítima que se forma en las costas de Irán frente a los Emiratos Árabes, por eso el nuevo ofrecimento de una paz basada en quince puntos, que es lo que ha llevado a Pakistan el vicepresidente J.D. Vance, no es otra cosas que un mero juego de ilusiónismo, salvo que las nuevas autoridades chiitas le “alquilen”, una base permanente durante los próximos cincuenta años, de la misma forma que la tienen en España, en Turquía ( estrecho de los Dardanelos y la comunicación entre el Mar Nego y el Mediterráneo) y la ha ampliado en Groenlandia como eje del control sobre los Estrecho de Nares y Davis. La futuras rutas comerciales por el Artíco le exigen ese dominio sin tener que recurrir a permisos de otros países, aunque estén en la OTAN, convertida en el puntual escudero para hacer frente a crisis bélicas y territoriales como la de Ucrania.

Estados Unidos y su pacto con Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Australia y Canada le permite a Trump y sus sucesores mantener los “Five Eyes” sobre las aguas que separan la China continental de la isla de Taiwan. Comercio mundial de materias primas bajo el dominio norteamericano, ese es el gran proyecto de la globalización. Si lo colocamos como objetivo final e irrenunciable se entenderán todas las declaraciones puntuales y las forma de negociación, que exigía a una persona como Donald Trump en la Casa Blanca.


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