ECONOMIA

Una pequeña élite

José Manuel Pazos | Martes 10 de marzo de 2026

Como se ha roto el encantamiento de la lateralidad, queda al descubierto el frágil equilibrio que la sustentaba y estamos en pleno proceso de revisiones y desconcierto. Da igual que el departamento de trabajo de EE.UU. anuncie la destrucción de 92.000 nóminas cuando se esperaba que se creasen 55.000 y que, de paso, se revisen fuertemente a la baja los meses anteriores.



¿Acaso no despidió el presidente a la responsable del departamento de estadísticas del mercado de trabajo, acusada de manipular los datos? A ver quien se extraña de que un miembro del consejo de la Reserva Federal manifestase hace algunas semanas sus dudas sobre la creación de empleo en 2025: “parece claro que el empleo asalariado en Estados Unidos probablemente cayó en 2025”. ¿Y qué más da? Las cifras oficiales nos dicen que se crearon 180.000 empleos en 12 meses. En España, una economía 20 veces más pequeña, se crearon 600.000 empleos, de modo que por qué no ha de ser creíble. Eso es lo malo.

DA LO MISMO

Pero en las circunstancias actuales, da lo mismo. Por orgullo, pero sobre todo porque uno quiere mantener viva la esperanza de que algún día volverá el sentido común, dedica un tiempo a analizar el dato. Porque, aunque la idiocia, los dobles sentidos, la propaganda y todo el despreciable horror al que hemos de asistir a diario es lo que dibuja el paisaje que nos llega como actualidad, pese a todo la realidad importa y acabará por imponerse. Aunque cueste llegar a verlo. Porque puede tardar, pero mientras, aunque solo sea uno el interesado en resistirse a ser engañado, merece el esfuerzo.

Hasta entonces, todo es susceptible de empeorar. Por mucho que la historia nos demuestre que la mentira se estira más allá de lo imaginable, un año pasa rápido en las páginas de un libro. En la vida real, puede hacerse eterno. Más aun cuando no hay ningún síntoma de que esto vaya a mejorar. Es muy difícil imaginar lo que viven a diario personas como nosotros en las partes del mundo que están todos los días en los medios: Cuba, Venezuela, Líbano, Siria, Gaza, Irán, … Pero es más difícil aun de entender cómo es posible que nos dejemos conducir de este modo.

EL ASIDERO DE LA HISTORIA

Pero como estamos convocados a esta tribuna a hablar de inflación, de crecimiento, de tipos de interés y de tipos de cambio, lo que parece difícil al principio -aceptar la lateralidad- puede tener su razón de ser en el hartazgo de quién ya solo se mueve cuando se ve afectado directamente. Es lo que está pasando, y creemos que durará poco. Vuelta al asidero de la historia; pero mejor de la reciente, porque la más remota es menos grata.

Entre los años 1.000 y el 1.300, los molinos hidráulicos y de viento duplicaron el rendimiento por hectárea según detalla el nobel Acemoglu. Pero, aunque la producción se incrementaba y los campesinos trabajaban más horas, la desnutrición aumentó, llevando a grandes capas de la población por debajo del nivel de subsistencia, preparando el terreno a la peste negra, donde la infección se encontró con la desnutrición y juntas diezmaron la población. Defiende el nobel que la causa está en el comportamiento de una pequeña élite.

La historia reciente envía un mensaje mucho más optimista, uno que apunta a que las crisis del petróleo, rara vez son largas y, unos meses después, queda poco rastro en el precio de los activos. Será por eso por lo que los mercados encarecen poco el coste de protección, evidenciando que valoran bajo el riesgo. Será porque no creen que exista esa pequeña élite.