Tras su resistencia inicial a recortar los tipos de interés a consecuencia de la agresiva política arancelaria, la Reserva Federal finalmente ejecutó una secuencia de recortes de 75 puntos básicos en la parte final de 2025 lo que, según su presidente, sitúa la política monetaria en el "extremo superior del rango neutral".
Hay poca duda de que fue lo que impulsó esta actuación: la ansiedad por el mercado laboral. Pero las nóminas estadounidenses se han mantenido netamente estables durante más de seis meses, y eso es algo nunca visto fuera de las recesiones. La historia señala que una vez que el empleo en EEUU deja de crecer, tiene la desagradable costumbre de entrar en una espiral descendente.
RETAR A LA HISTORIA
Como estos son tiempos de retar a la historia, tal proceso no se está produciendo, aunque con un mercado laboral que puede calificarse como débil pero estable, los miembros de la FED, conscientes de los riesgos, no quieren magnificar esa amenaza manteniendo los tipos de interés en lo que consideran un nivel restrictivo. En momentos como los que les toca vivir, prefieren centrarse en esa parte de su mandato que con mayor probabilidad puede volverse en su contra y menos aún tener que soportar que se lo reprochen.
A finales de 2025, la mayoría creían que el empleo era el mayor riesgo, algo que fue evidente deducir a partir del momento en el que comenzaron a utilizar la palabra “transitorio” para describir la inflación inducida por los aranceles.
Pero como está poniendo de manifiesto la resistencia a que el mercado de trabajo entre en una espiral negativa, gran parte de esta debilidad proviene del lado de la oferta. Las políticas antiinmigración están reduciendo la fuerza laboral y esto es importante porque reduce la probabilidad de que desencadene una espiral descendente del empleo, y porque una fuerza laboral más reducida implica menos capacidad disponible, lo que limita la magnitud de la desinflación que cabe esperar, debilitando la justificación para una mayor relajación monetaria, salvo que crean que la demanda laboral se ha deteriorado más que la oferta, teniendo entonces la excusa para continuar recortando los tipos.
SI NO FUESE POR ESTO...
Los datos publicados el viernes con una modesta creación de 50.000 nuevas nóminas, situó la tasa de desempleo en el 4.4%, mejorando el revisado mes anterior y superando las expectativas, siendo posible incluso que las cosas hubiesen ido mejor sin las adversas condiciones climáticas.
El mercado laboral no parece que vaya a deteriorarse, y a medida que el impulso fiscal empiece a dejarse notar en los primeros meses del año, la distorsión de la oferta puede dificultar cada vez más nuevos recortes de tipos. ¿Esperarán a comprobarlo, o justo en previsión de que las cosas pueden ponerse más difíciles para recortes conforme pasen los meses, la Reserva Federal decidirá que es ahora o nunca y volverá a recortar los tipos sin mucha demora?
Considérelo, porque estar en el “extremo superior del rango neutral” deja margen a otros 25 o 50 puntos de recorte, poniendo las cosas difíciles a quien en mayo sustituya al actual presidente. Si no fuese por esto, ya estaríamos leyendo que la segunda parte del año los tipos tendrían que subir, algo que cambiaría en mucho las expectativas actuales sobre el dólar. No es el caso, al menos no de momento, y el riesgo de que ocurra algo así ahora es muy bajo. Pesan mucho más las sombras que sobre la credibilidad de la FED atraiga quien resulte finalmente nominado para presidirla.