ECONOMIA

Miedo a ser el primero

José Manuel Pazos | Viernes 15 de marzo de 2024
La rebaja de tipos se retrasa al verano. Sobre si se acierta o no puede opinarse, pero Europa tiene problemas más allá de los precios y la política para modferarlos puede estar causando otros más graves. Toda vez que se constata que los dos principales bancos centrales del mundo pretenden asegurarse de que el genio de la inflación ha vuelto a su lámpara antes de embarcarse en el recorte de tipos, críticos y favorables a este retraso exponen sus argumentos.

Nos preguntábamos en octubre por las causas del práctico estancamiento del PIB europeo desde 2008 cuando el norteamericano casi se duplica desde entonces. En septiembre, tras despachar el BCE su última alza de tipos, cuestionábamos la decisión y sus argumentos.

¡PUES VAYA!

Nada hemos conocido nuevo que desmienta lo que entonces cuestionábamos y, sin embargo, ni el BCE tras su reunión de la semana pasada, ni previsiblemente la FED en la reunión que tendrá lugar la próxima, habrán iniciado en marzo un recorte que ya en diciembre los mercados descontaban como cierto. Después de escuchar lo expuesto por el presidente de la FED en sede parlamentaria, y de la presidenta del BCE en la rueda de prensa posterior al Consejo, casi podemos dar por cierto que los recortes no llegarán con la primavera, y habremos de esperar al verano.

Concedamos el margen de la duda a los norteamericanos, que aún han de celebrar su reunión, y centrémonos en los europeos. Preguntada la presidenta, negó, en más de una ocasión e intentó parecer convincente, que se hubiese discutido en la reunión sobre un recorte de tipos, para afirmar a renglón seguido: “acabamos de empezar a debatir la reducción de nuestra postura restrictiva". ¡Pues vaya! Más que a un economista, necesitamos un experto en hermenéutica para que nos explique el auténtico significado de estas palabras, porque uno diría que suena a que sí, a que se discutió sobre el recorte. Y no es extraño.

¿REINCIDENTES?

Al margen de lo que algún analista definió con brillantez como FOGF (fear of going first), es decir, miedo a ser el primero, algo de lo que también nos ocupamos en otro artículo en diciembre, parece cada vez más evidente que ya no se trata de hacer frente a las consecuencias de los factores estructurales (guerra, energía…) que habían alterado la función de oferta. No se trata pues de continuar aplicando una política restrictiva que contraiga la demanda para así equilibrar los precios.

La función de oferta está prácticamente reestablecida, y es ahora la propia demanda, interna y externa sobre la industria europea, particularmente alemana, la que, al estar contrayéndose, impide que la industria recupere la tracción que le permita equilibrar los precios. Si continúas manteniendo la presión sobre la demanda, la oferta no se recuperará, y el desequilibrio de precios tenderá a perpetuarse. Entonces justificarás que el genio sigue fuera y que has de mantener la restricción.

Reconocieron haberse equivocado cuando tardaron en responder a las primeras señales de inflación. Ahora aparenta que pueden estar repitiendo el error en sentido contrario, y mientras no lo corrijan, y aun cuando quieran hacerlo, la restricción seguirá actuando sobre la oferta durante meses, y la industria europea, la del automóvil en particular, pero también sectores como la construcción, metales, industria química… continuarán acusándolo. Entonces habrá que revisar el PIB de 2025. A la baja. Como acaban de hacer con el de 2024.

Y en medio, el euro con el dólar. Cuesta admitir qué sentido tiene que el euro se aprecie. Quizá es que los del error seamos nosotros y solo importe lo que paga y no lo que lo sostiene.


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