ECONOMIA

A la presidenta del BCE

José Manuel Pazos | Lunes 18 de septiembre de 2023
La decisión del BCE de elevar los tipos el jueves pasado apenas era esperada. El efecto sorpresa intentó suavizarse con una filtración un día antes, pero su credibilidad se ha visto afectada.

Permítame empezar por las reacciones y la valoración inmediata de la “última” (que vale para reciente, pero también para final) subida de tipos que han decretado. Se hace evidente en la respuesta del euro, depreciándose, y en los tipos de interés de largo plazo, descendiendo. Justo lo contrario a lo “normal”. Claro que … ¿qué es ahora normal?

Da la impresión de que el mercado no ha recibido bien, o no ha entendido, su mensaje, y temo que esta decisión pueda estar peligrosamente cerca de volverse en su contra. No es nada fácil, ni siquiera para alguien como usted con muchas habilidades políticas y mediáticas (no haría igual juicio a su vicepresidente), conciliar los mensajes de que son necesarias nuevas medidas para “reforzar el progreso hacia…el objetivo” (prospectivo), o la amenaza de los precios de la energía (prospectivo), o su propia revisión de la inflación para 2024 en apenas dos décimas (prospectivo), con la “dependencia de los datos” (retrospectivo) en que ha insistido tanto, en esta y anteriores comparecencias. Más bien una cosa es la contraria de la otra.

Quizá consiga usted asegurar mejor su éxito final, pero en poco ha contribuido a mejorar la credibilidad del BCE. Menos aun habiéndose filtrado, supongo que accidentalmente, que revisarían al alza sus pronósticos de inflación horas antes de que nos anunciasen su decisión. Mal, no le hizo. Ya vio como reaccionó el mercado.

Permítame recordarle que cuando los precios de la energía empezaron a dispararse y se le preguntó por un alza de tipos, usted no dudó en descartar con aparente convicción la subida, argumentando que “las subidas de tipos no frenan el encarecimiento del gas”. Ya sabemos lo que vino después.

A los hechos más que a las palabras, es a lo que responde la economía, y los hechos concilian mal con sus palabras. Concilian mucho mejor con las de algunos colegas suyos en el BCE que no solo mantienen esas tesis prospectivas y nada “dependiente de los datos”, sino que ya advierten incluso contra este neonato mantra y, dirigiéndose al resto de sus colegas, les advierte de que “no pueden compensar la necesidad de un mayor endurecimiento de la política monetaria hoy, con la promesa de mantener los tipos en un determinado nivel por más tiempo”. Si ese sector tuvo éxito en forzar una decisión prospectiva, ¿quién nos asegura que se mantendrá, y durante cuánto tiempo, que las próximas decisiones serán “dependientes de los datos”?

Seguir subiendo los tipos de interés en un contexto de ralentización del crecimiento en EEUU, deterioro continuado de China y descenso cada vez más acelerado de la demanda interna en la Eurozona, y todo ello mientras la desinflación sigue su curso, difícilmente hará más creíble el compromiso de mantener los tipos altos durante más tiempo. Aunque el petróleo esté más caro y amenace reverdecer los temores de estanflación. Insuficiente para cambiar las actuales reglas del juego de los mercados, y supongo que tampoco de la propia política monetaria.

Y las reglas del mercado, nos llevan a un debate incremental sobre cuándo y cuánto bajarán los tipos. No es el debate que le conviene, ni a la economía, ni al mercado, ni a su credibilidad. Tampoco, como hemos visto, al euro. Menos aún en las condiciones actuales de la demanda subyacente en todo el mundo, muy diferentes de las del año pasado, y con un claro proceso de desinflación en curso.


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