ECONOMIA

No está para fiestas

José Manuel Pazos | Lunes 12 de junio de 2023
Más que en recesión lo que le ha ocurrido al crecimienrto económico europeo es que se ha estancado en los dos últimos trimestres. Sin embargo, los datos que conocemos de abril lo que nos muestran es que consumo, inversión y exportaciones netas se mantienen muy débiles.

Las sorpresas se aceptan como una regla del juego cuando se refieren a datos económicos. Más en estos tiempos. No son igual de bien recibidas cuando se refieren a los tipos de interés. Sobre todo, si suben. La curva de tipos es la columna vertebral de la economía financiera y nada de lo que le ocurra es neutral para determinar el precio de cualquier activo. Un valor futuro es traído al presente a través de la curva de tipos. Si suben, el valor presente baja y las cotizaciones lo recogen.

ALZAS NO DESCONTADAS

La semana pasada, los bancos centrales de Canadá y Australia sorprendieron a los mercados con alzas no descontadas. Los canadienses no habían subido los tipos desde enero. Parecían haber alcanzado su máximo, pero los subieron en 25 pb hasta el 4.75%. El argumento esgrimido, la inflación. Los precios subieron por primera vez en 10 meses en abril, y esté o no ese repunte en el origen de la decisión, lo cierto es que la narrativa del mercado de tipos en máximos entró en crisis. Inmediatamente las expectativas de alza en EE.UU. aumentaron.

Argumentado en datos recientes que sugerirían un aumento de los "riesgos al alza" de la inflación, el Banco de la Reserva de Australia también desafió las previsiones y los subió en 25 pb hasta el 4,1%, el nivel más alto desde 2012.

Esta semana se reúnen los dos grandes. La Reserva Federal el miércoles y el BCE el jueves. Aunque la camisa ya no llega igual al cuello, las apuestas se mantienen. Los norteamericanos harán pausa y los europeos subirán 25 pb. Lo de Canadá elevó las probabilidades de alza de EE.UU., pero las de finales de julio. Las expectativas europeas de julio son de 25 pb más. Aun con la boca pequeña, el mercado quiere creer que las últimas subidas de este ciclo serán esas. Lo despachado por Canadá y Australia ha elevado la guardia, pero no se esperan, ni menos aún, se desean sorpresas.

DEPENDERÁ DE LOS SERVICIOS

En EE.UU. están bastante ocupados en no perder de vista el efecto sobre la liquidez del retorno del Tesoro al mercado tras incrementarse el techo de deuda. Se analiza con detalle el comportamiento de la Masa Monetaria M2, que por primera vez desde los años 30 cae en tasa interanual. Exige interpretaciones complejas y cautela a la hora de determinar causas y consecuencias. En Europa, un poco más prosaicos, centramos la atención en el PIB tras publicarse que estamos en recesión técnica después de una revisión estadística. El esfuerzo se va en considerar como eso alterará las previsiones de crecimiento e inflación que revisa esta semana el BCE y como esto afecta a las expectativas de tipos.

Tendría que darse una sorpresa soberana, lujo que solo se pueden permitir algunos. Más que en recesión, el crecimiento europeo se ha estancado en los dos últimos trimestres si excluimos el impacto singular de Irlanda; y los datos que conocemos de abril muestran que consumo, inversión y exportaciones netas se mantienen muy débiles. Si acaso el apoyo viene por la caída de importaciones, porque las exportaciones están estancadas. Basta ver la evolución a la baja de la cartera de pedidos a la industria alemana, particularmente de fuera de la UE, algo que tampoco estimula mucho respecto a la situación del resto del mundo.

Con ventas minoristas también a la baja, el crecimiento europeo del 2º y 3º trimestre va a depender de los servicios, y en eso España va bien, aunque las golondrinas migran al final del verano. Aun así, no tenga esperanza de que por el pobre PIB el BCE vaya a cambiar el rumbo, porque tampoco aquí la inflación está para fiestas.