NACIONAL

Que Sánchez tenga cuidado con Margarita Robles

Rafael Gómez Parra | Jueves 28 de abril de 2022

Si alguna persona ha demostrado en el PSOE que es independiente y que no se casa con nadie que ella no quiera, esa es Margarita Robles. Lo demostró cuando Juan Alberto Belloch la nombró secretaria de Estado de Interior y lo volvió a hacer cuando se negó a votar la investidura de Rajoy a pesar de las órdenes de su partido.



Ahora, con el escándalo de las acusaciones de espionaje al CNI contra los líderes independentistas, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha pedido directamente la dimisión de la titular de Defensa que no se ha cortado en acusart a los independentistas de “parecer siempre como víctimas” además de espetar a Robles a la diputada de la CUP Mireia Vehí: “¿Qué tiene que hacer un Estado, un Gobierno, cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia, corta las vías públicas, cuando realiza desórdenes públicos, cuando alguien está teniendo relaciones con dirigentes políticos de un país que está invadiendo Ucrania?”.

Dicen algunos medios de comunicación que estas duras palabras de Robles han sentado mal en La Moncloa y en el propio PSOE y que el gobierno la puede acabar ofreciendo como víctima propiciatoria a ERC para que vuelva al redil de Sánchez. No se si es verdad o no que tal cosa podría ocurrírsele a Sánchez, pero con Robles no lo va a tener tan fácil como con los ceses de la vicepresidenta Carmen Calvo –la enemiga de Irene Montero en los temas feministas- y de José Luis Abalos.

Cuando el ministro de Interior de Felipe González, Belloch, la puso en 1994 al frente de Interior y los militares intentaron hacer frente común con el general de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, acusado entonces por el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala, no permitió que la avasallaran e impulsó desde su cargo la investigación. Galindo fue finalmente condenado en el año 2000 a 71 años de cárcel.

El propio Sánchez tiene que agradecerla que cuando la cúpula de su partido le defenestró del cargo de secretario general por negarse a votar a favor de la investidura de Rajoy, ella fue una de las que se rebeló contra las consignas socialistas y se negó públicamente también a hacerlo.

Es verdad que Sánchez ya ha demostrado que para permanecer en el poder es capaz de todo y que, hoy por hoy, su permanencia y posiblemente también después de las próximas elecciones, depende de los votos de los independentistas vascos y catalanes, pero con Margarita Robles tiene que pensárselo dos veces antes de entregarla como una pieza más de su jugada de ajedrez.

No lo tiene, en cambio tan claro, el anterior director del CNI, Félix Sanz Roldán, que en sus diez años al frente del espionaje (2009-2019), con tres gobiernos diferentes (Zapatero, Rajoy y Sánchez), ha tenido que torear con temas tan escrabosos como las negociaciones con ETA para el fin de la lucha armada, los escándalos y la abdicación del rey Juan Carlos –incluidas las acusaciones que le ha hecho Corinna Larsen de amenazarla- así como el intento de independencia de Cataluña, el referéndum y la huida de Puigdemont.

Según los primeros datos obtenidos por algunos periodistas el espionaje, a través de la plataforma Pegasus, las escuchas del CNI se realizaron entre 2017, cuando Roldán dependía de Rajoy, y 2019, cuando ya estaba gobernando Sánchez. Algunas informaciones insisten en que el espionaje continuó en 2020 estando ya fuera del CNI el general Sanz Roldán sustituido por Paz Esteban, que hasta ahora no ha dicho nada.

En todos estos problemas el CNI ha tenido que actuar inevitablemente, pero nunca ha quedado claro hasta que punto lo ha hecho y si en todo caso ha contado con órdenes directas de los jueces o simplemente de sus responsables políticos, que unas veces han estado en el Ministerio de Defensa y otras en la propia Moncloa.

Sánchez ha intentado aplacar a ERC planteándole tratar el asuntos en la comisión de secretos oficiales dando entrada tanto a ERC como a Bildu, pero los independentistas no solo exigen, con el apoyo de Podemos, que se desclasifiquen y se hagan públicos los documentos del CNI sino que dimita la ministra de Defensa.