ECONOMIA

Un mes menos agitado

Janet Yellen, secretaria del Tesoro norteamericano.
José Manuel Pazos | Miércoles 12 de mayo de 2021

El dato de empleo de abril de EE. UU. fue muy modesto si pensamos que se esperaba un millón de nuevas nóminas. Poco más de un cuarto de millón, y todavía un saldo de 8,2 millones de empleos por debajo de los que había en febrero de 2020.

Sorprendió, pero no fue mal recibido, más allá de una leve depreciación del dólar, y es que más que de otra cosa, es de la inflación de lo que hablan y se preocupan los mercados. Ya sabíamos que la economía norteamericana, cuyos datos de crecimiento siempre necesitan ser aclarados para poder compararlos, creció un 1,6% en el primer trimestre (un 6,4% si se anualiza), que no está mal, pero no es un crecimiento en el que apoyar grandes expectativas de inflación.

Esto no restará mucho de su creciente protagonismo, pero ya son varias las semanas que el rendimiento del bono a 10 años del Tesoro de EE.UU. acumula retrocesos, y ahora, tras el informe de empleo, la situación a este respecto será más relajada de lo que inicialmente podía esperarse durante el mes de mayo.

Lo agradecerá la Secretaria del Tesoro y ex Presidenta de la Reserva Federal que en un acto público, y en un error impropio de su experiencia, refirió la necesidad de una subida de tipos en algún momento para evitar un sobrecalentamiento de la economía norteamericana. No tardó en arrepentirse y apenas horas después se excusaba para señalar que es la Reserva Federal a quien corresponde el análisis y la decisión.

LLENAR EL ESPACIO

Como nunca queda un espacio vacío, la atención se pondrá sobre Europa, en particular sobre el bono alemán, cuyo rendimiento, menor que el norteamericano, también es objeto de seguimiento, porque, aunque todavía en negativo (-0,16%) a diferencia del norteamericano (+1,48%), continúa acumulando un lento pero constante repunte que ya lleva a algunos analistas a anunciar el fin, tras más de diez años, del super ciclo alcista para el bono de referencia europeo.

¿Motivos? Además de la subida en simpatía con el bono americano, se argumentan factores intrínsecamente europeos como el mayor rendimiento que se espera que ofrezcan los bonos de la UE destinados a financiar el programa de recuperación, y otros propiamente alemanes vinculados a lo que las encuestas apuntan como un posible giro hacia la izquierda en las elecciones generales del mes de septiembre. Mas gasto, implicará más emisiones y por tanto más oferta de papel. No es una preocupación para Alemania, que tiene bajo control sus cuentas públicas, pero si para los países más endeudados de Europa, que tendrán que competir por el ahorro ofreciendo lo que de más ofrezcan los alemanes.

ASI SERÁ EL CAMBIO

En todo caso, estamos en las fases iniciales del proceso, que siempre será liderado por los norteamericanos. Si hubiésemos de reflejar aquí como pueden desarrollarse los acontecimientos, lo más probable sería que a partir de julio la Reserva Federal introduzca un cambio de sesgo en su discurso, y tras un tiempo de observación, empiece a hablar de retirada de liquidez en la última parte del año, para llevar a cabo la primera de una serie alza de tipos a finales de 2022.

El euro/dólar, como otros activos, será enormemente sensible, y puede todavía sorprender a los más confiados dólar bajistas. Tiempo habrá para analizar cómo acabarán siendo las cosas en 2022 pero, una vez aplacado el debate sobre la inflación, la vieja letanía de los déficits gemelos volverá a ser el caballo sobre el que cabalguen los pronósticos más bajistas.


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