SOCIEDAD

El número 14 y el verso suelto de Florentino Pérez

Florentino Pérez y parte de su equipo de 14 directivos.
Tur Torres | Jueves 15 de abril de 2021
Ya tiene su mejor regalo otra cómoda victoria: estar otra vez en las semifinales de la Champion. Lleva cuatro elecciones seguidas sin que nadie le dispute la presidencia del Real Madrid. Un paseo militar que se dice. Sin batalla y sin contrincante real. Una muralla blanca le dejan soñar con la que sería la catorceava copa de Europa.

Algunos amagan con presentarse tan sólo para que suene su nombre de cara a un futuro en el que Florentino Pérez tiene asegurado un nuevo triunfo. Tiene a su lado a 16 fieles empresarios y ejecutivos y a un verso suelto, Catalina Miñarro Brugarolas, la única mujer, con el rompacabezas jurídico del Derecho mercantil en la cabeza.

Sólo Ramón Mendoza le ha derrotado en las urnas deportivas, que en las urnas políticas las cosas son muy diferentes, tanto como abandonar la pelea de los partidos y las obligaciones de la Administración pública y dedicarse a los negocios y al deporte. El gran acierto de su vida. La mejor decisión basada en una derrota sin paliativos.

Mendoza llevaba diez años en la presidencia cuando le cerró a Florentino las puertas de su gran sueño en 1995 por tan sólo 700 votos. Tras la victoria, la dimisión del hombre que moriría en el paraiso de Nassau en abril de 2001, y la llegada al gran sillón del Bernabéu de Lorenzo Sanz, la persona encargada de negociar el primer cambio de la antigua Ciudad Deportiva del Paseo de la Castellana con el alcalde Alvarez del Manzano.

Ya no era el concejal del Ayuntamiento de Madrid, ni el secretario general del Partido Reformista. Todo eso era historia. Quería el poder deportivo, social, económico y político que da el futbol y sobre todo el Real Madrid. Empezó a comprar y fusionar empresas hasta convertir el conglomerado en lo que hoy es ACS, uno de los líderes mundiales en el mundo de la construcción.

En el 2000 inicia su espectacular carrera deportiva. Gana por un ajustado 55% a Lorenzo Sanz, al que vuelve a derrotar cuatro años más tarde. Las imágenes habían cambiado. Un contundente 94,2% lo demostró. No tenía rivales y su único problema era él mismo. En 2006, de forma inesperada, dimite y deja las riendas del club en manos de Fernando Martín. Quería mandar desde la sombra, arrepentido de su marcha pero Martín se creyó el papel sin ver que estaba rodeado por todas partes. Era un islote cercado por las aguas profundas del “ Oceano Florentino “ y se ahogó.

Reciclaje blanco y espectacular crecimiento empresarial. Los tiempos políticos cambian pero la atracción del palco del Bernabéu se mantiene por encima de los colores que “pintan” La Moncloa. Florentino regresa en 2009 sin oposición y sin oposición continúa en 2013, en 2017 y en 2021. No podrá superar la marca de 35 años en la presidencia de Santiago Bernabéu. Es su único imposible pero tendrá todo el derecho a que el futuro mega-super-híper estadio se pase a llamar Bernabéu- Pérez.

Entre sus 17 compañeros de Junta existe un “verso suelto”, la única mujer, Catalina Miñarro, más importante en su función y en su presencia de lo que fueron Petra Mateos a finales de los años 80 del siglo pasado o Marta Silva Lapuerta, sobrina del que fuera tesorero del PP durante los años cruciales que ahora están en alguno de los sumarios de la Audiencia Nacional. Catalina es compañera en la Abogacía del Estado de José Luís del Valle, los dos amigos personales del ex senador Francisco Ruiz Risueño. Un triángulo de vital importancia en la “vida jurídica” del presidente del Madrid y de Acs.

Consejera de ACS y vicepresidenta de Mapfre, grupo en el que está desde hace décadas, es una de las más estrechas colaboradoras de Antonio Huertas desde la presidencia del Comité de Nombramientos y Retribuciones. Dicen que “de estirpe le viene al galgo” y es muy aplicable a Catalina como hija de Enrique Miñarro, quien fuera jefe de la Abogacía del Estado en el Tribunal Supremo.


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