Sergio H. Baz

Los tridentes rotos de la BBC y la MNS

Martes 17 de octubre de 2017

Fueron un suspiro en el mundo del futbol, una buena operación de marketing por parte de Real Madrid y Barcelona, incluso puede que hasta fuera verdad por unos meses, pero hoy, en esta Liga española nada queda de esos dos tridentes que buscaban la hegemonía mundial de las mejores delanteras en el arte de meter goles.



La BBC del Madrid apenas funcionó por mucho que Florentino Pérez se obsesionara con sus campañas sobre los mejores del mundo. Salvo Cristiano Ronaldo, tanto Benzema como Bale sucumbieron, el primero por su caracter, el segundo por sus lesiones. El portugués se quedó de "salvador" y tuvieron que aparecer Morata, Isco, Vázquez y Modric para tapar el desastre de los millones invertidos para tan Martos resultados.

En el Barcelona ha sido el dinero y el ego los que han dejado a los azulgranas sin su tridente, condenado Messi a suplir las carencias evidentes de Suárez y la saga-fuga de Neymar. El argentino cumple de sobra con lo que tiene encomendado pero los otros dos estaban y están mejor fuera de los focos que irradia la auténtica estrella del Camp Nou.

Para dar un poco o un mucho de morbo sirven los números de la anterior Liga de nuestro futbol. Dejando fuera la Champion, los barcelonistas consiguieron 79 goles por tan sólo 43 de los madridistas. Messi superó con 37 a Suárez con 29 y a Cristiano con 25. Por detrás estuvieron Neymar con 13, Benzema con 11 y Bale con 7. La extinta MNS venció con comodidad a la BBC, en parte por las largas ausencias del delantero galo y del desangelado galés.

Este año las cosas mar han peor para los blancos. Con la ausencia de Cristiano por sanción y las de Benzema y Bale por lesiones, los dos delanteros del Barcelona llevan marcados 14 goles mientras que los blancos apenas suman dos. En el Bernabeu, Zidane ha encontrado en Isco un poco el bálsamo de Fierabras ante el desastre; y en el Nou Camp de Valverde sigue reinando Messi.

Demasiados millones invertidos para tan pocos resultados, salvo si "metemos" en la lotería la venta de camisetas y la parte proporcional que en los partidos de exhibición y fuera de las competiciones tiene la presencia de esas estrellas. Y la conclusión no puede ser otra: Los tridentes han muerto y no parece que haya intención de resucitarlos.