Raúl Heras

Rivera imita a Felipe González con el liberalismo

Domingo 05 de febrero de 2017

El líder de Ciudadanos es un excelente imitador. Ha tomado la tan alabada Transición democrática española como fuente de inspiración y entra a saco en sus primeros capítulos para ofrecernos versiones de lo que considera lo mejor de la misma. Si primero quiso poner y lo puso el rostro de Adolfo Suárez en la socialdemocracia "madre in Spain" con la que definir a su partido; ahora quiere hacer lo mismo con Felipe González y su giro hacia el mal llamado liberalismo progresista, ese que algunos apoyos mediáticos de Albert Rivera se empeñan en anunciaar que no es de derechas, ni de izquierdas, un centro químicamente puro.



Rivera y los suyos van a salir de su Congreso de Coslada descatalanizados y con sonrisa liberal. No ofrecen nada nuevo, no hay nada en su hoja de ruta hacia la soñada Moncloa que no se haya dicho y ensayado en nuestro país desde la elecciones de 1977. Suárez y aquella UCD que se desintegró quisieron ser el centro entre la derecha de Manuel Fraga y la izquierda de Felipe González. Murieron políticamente aplastados y sus restos emigration hacia el PSOE y hacia Alianza Popular. Luego, González, Guerra y demás compaña echaron formalmente al marxismo del PSOE para así conquistar el poder desde el nuevo centro creado entre el conservador duro que era Fraga y el eurocomunismo de Santiago Carrillo y el PCE.

Para mantenerse 14 años en el Gobierno, el político sevillano realizó otro gran cambio, más personal y estratégico: afirmó al entrar en los años 90 que él era liberal a fuerza de ser socialista, una forma de cerrar el paso al Partido Popular que nacía con José María Aznar. Lo consiguió hasta 1996 y si no hubiese sido por los graves y escandalosos casos de corrupción lo mismo habíamos entrada en el siglo XXI con España gobernada por un Ejecutivo socialista. En el más benévolo de los retratos políticos que se pueden hacer de González aparecerá que nunca fue marxista, por más que levantara el puño en el Congreso de Suresnnes, que fue socialdemócrata el tiempo suficiente para recibir los apoyos de sus colegas alemanes y suecos, y que terminó fondeado en este tiempo en el que vivimos en las rentables aguas del liberalismo capitalista de las grandes multinacionales.

Está claro que Rivera, Arrimadas, Girauta y el resto de líderes que conforman el nucleo duro de Ciudadanos son unos simples imitadores de nuestra historia política más reciente. Y malos imitadores, además. Quieren competir con el PP de Mariano Rajoy y no con el PSOE de Susana Díaz o Pedro Sánchez, que son dos formas de ver la misma socialdemocracia que está en crisis en toda Europa. Cambiar el sentido de las palabas para que no representen ideológicamente lo que siempre han representado se demostrará como un vano intento de camuflaje, de travestismo oportunista con la único intención de sobrevivir a la decadencia que aparece en las encuestas.

El capitalismo con rostro humano - que es eso que ahora Rivera y sus amigos llaman liberalismo progresista - lleva viajando por Europa desde el final de la II Guerra Mundial. Está tan gastado que sus genuinos herederos y defensores quieren cambiarlo con el objetivo de que nada cambie. Ciudadanos ha cambiado de indumentaria para hacernos creer que son otros. Y han quitado la omnipresente cara de Albert para que nos fijemos más en Arrimadas. ¡ Que la suerte les acompañe !.


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