José Manuel Pazos

... Y otros mercados financieros

José Manuel Pazos | Lunes 13 de febrero de 2017
Mientras que en un poco usual comunicado, la agencia de calificación crediticia Fitch advertía el viernes que la nueva administración norteamericana representa un riesgo para la economía global: “…prolongada volatilidad en los mercados de divisas y otros mercados financieros”, algunos de esos otros mercados financieros disfrutaban en la misma sesión de nuevos máximos de todos los tiempos en anticipo del “Plan fenomenal” que en materia de impuestos podría ser concretado por la Casa Blanca en las dos próximas semanas, según anunció el jueves el Presidente.

El S&P 500, el DJ Industrial y el Nasdaq ya venían de batir máximos y le faltaba por hacerlo al Russell 2000 que representa a las compañías de mediana capitalización, se supone que más orientadas al mercado doméstico y por lo tanto con mayor potencial de beneficiarse de políticas proteccionistas. Llegará el momento de revisar el balance de lo que se anuncie y de tener en cuenta cual es el punto de partida y su sostenibilidad para evaluar la continuidad y duración del aparente entusiasmo de los “otros mercados financieros” porque salvo que las viejas métricas se hayan quedado obsoletas, el Russell 2000 cotiza a 19 veces beneficios frente a una media histórica de 15.2 y tiene un ratio de endeudamiento sobre Ebitda cercano al máximo histórico de 4 veces, ratios que recuerdan la era de las puntocom. Subidas de tipos de interés, la posibilidad de que se limite la deducción fiscal de gastos financieros, incentivos a la exportación pero limitaciones a la importación también están en la ecuación del “Plan fenomenal” y sus consecuencias, aunque ahora eso cotice poco o nada.

Mientras Grecia advierte a Alemania de “no jugar con fuego”, los vencimientos del mes de julio devuelven a los mercados el riesgo de un Grexit.

Por el camino anuncia -en una carta de apenas dos líneas y sin explicación alguna- su marcha en abril –cuatro años antes del fin de su mandato- el gobernador de la FED que presidía el Comité de Supervisión y Regulación, desde donde lideró la implementación de las reformas del sistema financiero tras la crisis de 2008 y que obligó a incrementar la solvencia del sistema financiero. Fueron 700.000 millones de dólares lo que los grandes bancos hubieron de reservar para absorción de pérdidas elevando el ratio de capital desde el 5.5% de los activos ponderados por riesgo hasta el actual 12%. Normal que las acciones bancarias subieran inmediatamente conocido el anuncio. Era el representante norteamericano en la Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), entidad que se ocupa de la regulación bancaria mundial, atacada por miembros cercanos a la actual administración que pretenden mandatar a la Reserva Federal para que paralice su cooperación con los organismos internacionales. Algo que en atención a la respuesta de los “otros mercados” también debe de ser bueno. Algo habrá de bueno cuando hasta el dólar se aprecia. Seguro que lo hay en bajar impuestos, invertir en infraestructura y eliminar regulación, pero eso no paga deudas, no frena el envejecimiento, no incrementa la productividad, y menos aún si se hace levantando barreras. Es muy posible que las grandes corporaciones hayan obtenido muchos de los beneficios posibles que la globalización les ofrecía y que ahora vean en el proteccionismo una nueva época en la que mantener sus beneficios, pero en general, las medidas artificiales de estímulo que funcionan y entusiasman a corto plazo, acaban teniendo que ser saldadas a largo plazo con un coste superior.

El dólar puede ser uno de los beneficiados del “Plan Fenomenal” pero es poco o nada atrevido pronosticar que la divisa será objeto de manipulación cuando las políticas milagro se demuestren fallidas. Entonces no habrá sido suficiente levantar barreras para ocultar la competencia y la culpa será de un “very very strong dollar”. Y entonces Fitch acabará por tener razón, y nosotros también.


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