Raúl Heras

Si en 1964 las peripecias de un señor de Murcia en París le sirvió a Miguel Mihura para escribir una de sus mejores comedias y hasta una segunda parte con las peripecias del españolísimo y aplicado Andrés de provincias y la parisina e hija de exiliados, Ninette; en este 2017 las peripecias del que fue alcalde de Puerto Lumbreras y hoy presidente de la Región de Murcia le están haciendo pasar un mal trato al presidente del Gobierno y del Partido Popular.

Para evitar que el PSOE se parta en dos entre mayo y junio de este año, Patxi López debe llegar vivo a las primarias y al Congreso Federal. El ex lendakari tiene como misión con los votos y apoyos que consiga en toda España negociar y apoyar a los dos que se presentan como posibles vencedores, Susana Díaz y Pedro Sánchez. Está condenado a ser el tercero en discordia y luego a ofrecer sus " servicios" al mejor postor que, todo lleva a ese final, será la actual presidenta de Andalucía.

El ministro de Hacienda está feliz, y si no lo está debería estarlo. Su partido está metido en la harina de sus Congresos regionales, con candidatos, listas, pequeñas y medianas venganzas, futuros que se ponen en juego. El, a lo suyo, a poner cifras en un pendrive y llevarlo al Congreso para hacerse la foto de rigor. Al PP , como organización, puede que le gusten o no, pero los apoyarán, que para eso está don Mariano, que pone firmes con la mirada desde el escaño azul, y la secretaria general que tiene tres estrellas en el uniforme y va de la OTAN a Toledo pasando por la madrileña calle Génova sin despeinarse.

Dos "pinchos" entregados al juez De la Mata por la policia sin citar su procedencia cuentan una parte de la vida secreta de la familia Pujol. Tienen 2672 archivos en los que el ex presidente de la Generalitat y sus hijos aparecen con sus relaciones económicas y financieras. Si el magistrado los admire como pruebas pueden ser definitivos para la acusación. Si cree que fueron obtenidos de forma ilegal, ya fuera por agentes del Servicio de Inteligencia dependiente del DAO de la Policia o por los detectives de Método 3, todo lo que aparece en el sumario a partir de esos pendrive no tendría validez y desaparecerían de la causa. Buena o mala noticia para los inculpados.

La presidenta del gobierno madrileño y presidenta de la gestora que dirige el PP de la Comunidad desde que dimitiera Esperanza Aguirre hace un año va a enfrentarse a los mitos de la historia sobre conspiraciones con la confianza que le da el haber conseguido de Mariano Rajoy su total apoyo tras el Congreso nacional y contar a su lado con uno de los "fontaneros" con más experiencia de la vida política como es Juan Carlos Vera. Su número dos está ya en el Comité Nacional junto a Eva Durán y quiere que el Cónclave autonómico cuenta en la presidencia con un "pata negra" del partido y que sea alcalde victorioso. Habrá batalla pero cuenta con ganarla y con holgura.

Las manos han dicho mucho este fin de semana en la capital del Reino. En los dos Congresos y en el mitín que han ofrecido los tres pincipales partidos de España, sus dirigentes han hablado con palabas en sus discursos pero también lo han hecho con sus manos. Y mucho, como si se dirigieran a unos españoles sordos y mudos con un lenguaje de signos. Ha sido todo un espectáculo, un juego de manos que les separaba y acercaba a sus votantes antes de aplaudir con la de de los conversos. Había caras y gestos a escoger, de esos que se escapan a la voluntad y que hablan de satisfaciones y desencantos, que quedan presos de una cámara para siempre.

Dicen desde Moncloa que el presidente Trump llamó al presidente español y que estuvieron hablando durante quince minutos, tiempo que aprovechó Mariano Rajoy para ofrecerse al mandatario USA como intermediario para las relaciones del Imperio con la Unión Europea, con el norte de Africa, con Oriente Medio y, por supuesto, con Iberomérica. Vamos, como para dejar en pañales las que creíamos envidiables relaciones entre José María Aznar y George Bush, y sin necesidad de ir a Las Azores, justificar las invisibles armas de destrucción masiva en Irak y poner acento de mariachi desde el rancho tejano del entonces inquilino de la Casa Blanca.

La presidenta de la Comunidad de Madrid no pensaba en Octubre de 2016 que las muy malas relaciones entre Enrique Ossorio, portavoz del PP en la Asamblea madrileña, y su segunda en ese cometido, la diputada María Elena González Moñux, podrían amargarle la vida en el inicio de 2017. Con los Presupuestos comunitarios del año anterior prorrogados y sin Presupuestos Generales del Estado en los que se contengan las relaciones financieras con las distintas Comunidades autónomas,a Cristina Cifuentes hay una cifra que le quita el sueño, el número 64.

El líder de Ciudadanos es un excelente imitador. Ha tomado la tan alabada Transición democrática española como fuente de inspiración y entra a saco en sus primeros capítulos para ofrecernos versiones de lo que considera lo mejor de la misma. Si primero quiso poner y lo puso el rostro de Adolfo Suárez en la socialdemocracia "madre in Spain" con la que definir a su partido; ahora quiere hacer lo mismo con Felipe González y su giro hacia el mal llamado liberalismo progresista, ese que algunos apoyos mediáticos de Albert Rivera se empeñan en anunciaar que no es de derechas, ni de izquierdas, un centro químicamente puro.

Desde el viernes, 10 de febrero, al domingo 12 de este mes que acabamos de abrir, los 3128 compromisarios del PP que asistan al 18 Congreso de su partido van a estar mirando una silla y a la persona que se siente en ella, y que no es otra que su secretaria general, Dolores de Cospedal. Su puesto es la única incógnita, el único interrogante que se plantea en la gran cita de los populares, que llega con dos años de retraso. El resto pasará con muchos aplausos y variadas conclusiones, pero sin pena ni gloria. Tanto Martínez Maillo como Pablo Casado pueden estar seguro de las ovaciones.

Es favorita para ganar la batalla de la secretaria general del PSOE. Tiene más apoyos que sus otros rivales y además éstos pelean por la misma franja de militantes. Unos hablan de su prudencia para no dar un paso en falso y dejar que sean los otros los que se quemen y le allanen el camino. Otros, más duros, hablan de su miedo a cambiar la vara de mando del gobierno andaluz y todo lo que eso significa por un sillón en la sede central de Madrid.

Ni María García García es Marilyn Monroe, ni Juan Carlos es Laurence Olivier. Ni, lo más importante España es Carpacia, aquel reino al que intentaron llevar por amor a la corista londinenses tras un beso y una noche de alcohol y conspiraciones palaciegas

Voy a simplificar el retrato de Podemos a través de sus dos principales dirigentes. En el partido del círculo morado habitan muchas almas, tantas como lo hacían en la izquierda antes de que comenzara a rodar la democracia. En aquellos años mediados los setenta las siglas y los nombres se multiplicaban como hongos: PSOE, PSOE histórico, Partido Socialista Popular, PCE, PCE-ml, PCE reconstituido, Partido del Trabajo, Organización Revolucionaria de Trabajadores, eso sin contar las derivadas regionales y las prolongaciones de unos sindicatos aún ilegales.
Ni el líder de Ciuadanos y el del PP encontrarán en sus respectivos congresos oposición a su liderazgo, no ocurre así en Podemos, donde Errejón y los Anicapitalistas quieren acotar el poder de Iglesias, ni en el PSOE, en el que Patxi López ha dinamitado las posiblidades de Sánchez, mientras Susana Díaz sigue sin dar el salto

La candidatura de Patxi López a la secretaría generaL del PSOE para enfrentarse a la inevitable Susana Díaz coloca a los socialIstas ante el mejor de sus espejos: es hoy una organización partida en dos mitades, norte y sur, algo que ya vivió hace cuarenta años y que resolvió con el pacto que hicieron Felipe González y Alfonso Guerra, por un lado, con Nicolás Redondo y Enrique Múgica por otro. Los madrileños hermanos Solana en compañía de Miguel Boyer, Carlos Solchaga y el entorno político empresarial de la familia Azcárate hicieron de argamasa para que lo acordado en Suresnnes funcionara.

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