El economista jefe del BCE, Philp Lane, con Christine Lagarde.
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El economista jefe del BCE, Philp Lane, con Christine Lagarde.

Mantenga su plan

miércoles 02 de marzo de 2022, 06:44h

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Hasta el miércoles la pregunta era si Rusia invadiría Ucrania, ahora es hasta donde llegará la crisis. A una pregunta siempre sucede otra, y después otra más. Mas que ocuparse en saber lo que va a pasar, mejor formarse criterio sobre qué hacer. Hay grados de probabilidad en todo, pero también hay sesgo en su asignación.

La clase dirigente rusa y su líder no responden en sus decisiones a nuestros mismos criterios, de modo que podemos errar en esa asignación. Aun así, hemos de considerar un escenario principal y no despreciar otros secundarios. Con lo que sabemos, el paso dado por Rusia es consecuencia del desacuerdo de su clase dirigente con el actual orden mundial y de la incapacidad occidental de encontrar forma de dar cauce a sus demandas. Se desencadena una salida militar y se abren escenarios nuevos entre los que no cabe volver al estatus anterior.

LLEVARA AÑOS

Rusia ha acumulado en los últimos años reservas de divisas hasta colocarse en el cuarto mayor del mundo, pero acaban de congelarles la mitad. Al tiempo, su PIB es similar al de Italia. Depende de las exportaciones energéticas a Europa y de las importaciones de bienes terminados y tecnología. Sabe de las consecuencias de las sanciones.

Tiene la experiencia de las que se impusieron en 2014 cuando se hizo con Crimea: depreciación del 50% del rublo, pasar de un crecimiento del 3% a contraerse un 4% y soportar inflaciones de hasta el 15%. Se ha ido preparando y está en mejores condiciones de soportar nuevas, de ahí que se exploren versiones más duras en Occidente. Pero eso no cambia la relación de dependencia mutua.

Ya se desconectó a Irán del sistema SWIFT, pero como se comprueba, hacer lo mismo con Rusia no es posible sin un coste muy difícil de soportar. En el caso menos severo, acabará por encontrarse un nuevo punto de equilibro que irá evolucionando conforme unos y otros reducen su relación de mutua dependencia, pero eso llevará años y exigirá enormes recursos a Europa y a Rusia. Mientras, China y EE.UU. dirimirán sus tensiones más adelante.

IMPACTO SEGUN EL BCE

Según el economista jefe del BCE, el impacto de esta crisis en el PIB de la eurozona será restar un 0,3/0,4% en un escenario como el actual, o hasta un 1% en otro más severo. En todos los casos prevé un aumento significativo en la inflación en 2022, aunque, en su criterio, volverá al 2% en el horizonte de gestión. Se entiende que en 2024. No parecen impactos insoportables, aunque exigirán una revisión de las políticas monetarias.

Hasta dónde llegará esta revisión, lo veremos en el mes de marzo, pero igual que hasta la fecha, sigue pesando más el mantener engrasado el sistema financiero y asegurada la financiación de los gobiernos, aunque ahora entra con fuerza en la ecuación, el crecimiento.

Como consecuencia, los tipos de interés ya no van a subir como el mercado descontaba hasta esta semana. Pero eso no hace más dulce el escenario de inflación. Al contrario. El que tenía previsto cubrir, tiene una oportunidad inesperada. Puede tener miedo, pero para eso no hay cobertura. El dólar tiene más margen de apreciarse, pero si lo hace es para venderlo, no para comprarlo. Lo mismo que hasta ahora. Lo que no ha de hacerse es especular.

Si tenía previsto comprar y está más barato, compre. Si tenía previsto vender y está más alto, venda, pero no cambie de estrategia. No hasta que tenga evidencias de que puede ocurrir cualquier otra cosa, -Rusia ponía el domingo en alerta máxima a su fuerza nuclear-, pero incluso en ese caso, entre la duda de cubrir su riesgo o de no hacerlo, hágalo. De momento, mantenga su plan.

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